Si mis sentimientos fuesen tangibles no caerían en duda ni se llevarían ese beneficio falso que de poco sirve. Si mis sentimientos se pudiesen tocar me doblarían en fuerza, me arrollarían, me aplastarían. Porque es algo tan extremo lo que siento que si fuese físico me mataría. No sé controlar las cosas del corazón. No sé cómo expresar tanto amor junto, no sé cómo hacer que parezca normal. De repente pierdo el control y me entrego por completo, me subo a una montaña rusa sin seguridad y que sea lo que Dios quiera. Poco me importan las consecuencias de tanta locura, mientras seamos felices.
Mientras el cielo siga azul, mientras el agua del mar sea salada, mientras el mundo sea mundo. Seguiré entregándotelo todo. Seguiré sintiendo ese dolor al no verte y esa alegría que me derrota cuando te tengo delante.
Es que me lo has robado todo, me has desarmado, me tienes en tus brazos y me meces como si fuese una niña. Como tu niña.
Todo lo que te quiero es poco y la eternidad se me va a hacer corta a tu lado.
Atorres.
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