ATorres.
lunes, 15 de diciembre de 2014
Grandes victorias y diminutas derrotas.
Si hiciese una lista de todo este año me quedaría corta. Las personas tan maravillosas a las que he conocido me han dejado boquiabierta porque me he dado cuenta de que las buenas personas abundan. He conocido la unidad, el moverse como uno para un fin, y el hacer lo imposible, he conocido la fuerza desde la distancia y que el optimismo es el valor más increíble que se puede tener, y sobre todo que funciona, el cariño no se puede enviar por correo, ni se dice por teléfono, pero creo que se puede sentir a kilómetros de distancia. He terminado una de las etapas más bonitas, entrañables, memorables de toda mi vida, me he dado cuenta que lo más importante es ser uno mismo y que no hay que forzar nada, todo fluye y lo que tenga que ser será. Echo de menos a muchas personas a las que veía día a día, pero puedo decir que he conocido a otras que, aunque no los reemplacen, saben demostrar la amistad y reconozco que poco a poco los estoy cogiendo mucho cariño. Estoy aprendiendo lo importante que es esforzarse en conseguir lo que quieres y también lo importante que es hacer lo que te gusta. Y es tremendo lo bien que me siento teniendo la seguridad de quien quiero ser y de lo que quiero conseguir en mi vida. Y les doy gracias infinitas a todas las personas que me rodean, las que he conocido este año y las que siempre han estado ahí. Parece ser que todo se ha concentrado en esta año que se acaba como un pequeño Big Bang por todo lo alto, con grandes victorias y diminutas derrotas. Y se va con la intensidad con la que llegó... (Siempre me gustaron los años pares).
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