lunes, 13 de octubre de 2014

Las llaves. I

Esa misma noche la policía nos dijo que nos quedásemos en un hotel, porque a lo mejor los ladrones volvían a casa. Mis padres prefirieron coger una habitación en un hotel cerca de mi Universidad, para que no pillásemos caravana, o para dormir más o no se qué. Reservaron una habitación para mi y otra para ellos, no querían que les despertase cuando me fuese a clase. Tras la cena subimos a la habitación, cuando me puse el pijama y estaba a punto de dormirme, me di cuenta que el trabajo para el día siguiente seguía en mi mesa y que mi profesor no toleraría excusas- pero esto no es una excusa es un robo- pensando en ese suspenso repentino me vestí a toda velocidad y sin hacer ruido me fui. El hotel estaba relativamente cerca de casa, no tardé ni veinte minutos en llegar.
Lo primero que vi me resultó raro, el portal abierto a las doce de la noche, subí corriendo las escaleras y llegué a la puerta de mi casa, saqué las llaves e intenté meter una en la cerradura, no cupo... Claro, mis padres habían cambiado la cerradura, en realidad no se porqué si los ladrones se habían metido por la ventana. 
Cuando estaba a punto de bajar las escaleras escuché unas risas masculinas muy sospechosas a la vez de aterradoras... Subí las escaleras al segundo piso y me quedé en el rellano agazapada, los hombres llegaron al primer piso, se pararon. Me asomé con cuidado y vi que intentaban abrir la puerta de mi casa, sin éxito se fueron despotricando. Saqué el teléfono para llamar a la policía, cuando vi su cara justo en frente de la mía, me cogió del tobillo y me arrastró escaleras abajo.

Atorres.

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