domingo, 20 de septiembre de 2015

Carta al insomnio.

Querido insomnio:

No me gustaría ser tan directa pero nuestra relación debe terminar. Ha sido bonito, bueno, por lo menos para uno. Te has metido en mi cabeza noche tras noche haciéndolas eternas e insoportables. Me causas unos dolores de cabeza que ni sabría describir.

Pero ¿sabes qué? Hoy es el último día. Hoy va a ser mi última noche en vela.

¿ES QUE NI UN SÁBADO DE DESCANSO PUEDO DORMIR MIS OCHO HORAS SEGUIDAS?

Se acabó, voy a tomar represálias, voy a hacer lo que haga falta para que todas las noches caiga rendida a las once.

¿No te hartas? Porque yo si... Llevas veinte años amargando mis noches, pero en estos cuatro últimos has ido a más. Como sabrás mi media de sueño son cuatro horas a no ser que me empastille y consiga dormir ocho o nueve. Es asqueroso necesitar esos estímulos tan artificiales para dormir más.

Te odio, te odio y te odio.

Necesito dormir y que me deje de doler la cabeza. Necesito espacio. Necesito no estar un viernes agotada y no salir por haber dormido el jueves menos de cinco horas. Estoy cansada todo el día y por la noche soy como un hámster.

¿Ahora me he vuelto nocturna? Eso no es justo y por eso desde hoy te dejo.

Y espero que no  vuelvas nunca.

Sin nada de cariño y con unas ganas terribles de dormir:

ATorres.


No hay comentarios:

Publicar un comentario